Te encuentras en tu red social favorita. Seguro que más de una vez has parado a ver uno de esos videos en el que se ven dos manos haciendo una deliciosa receta o construyendo cualquier objeto de forma muy detallada. Cuando menos te lo esperas, llevas 4 minutos sin pestañear. Y no porque te guste lo que está haciendo, sino porque hay algo en el video que te calma.

Esto es exactamente lo mismo. Pero al revés.

No sabrás si reír o llorar.